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Villanovilla

En pleno valle de La Garcipollera (Val Cebollera o Valle Cepollaria), en la margen izquierda del río Ijuez, se ubica esta localidad sobre un pequeño altozano de 976 metros de altitud, rodeado de robles y pinos.

Formó municipio independiente con Acín y Larrosa pese a tener menos población que ellos. En 1873 figura como Acín como cabecera del ayuntamiento. Se incorporó a Jaca en 1961. El fogaje ordenado por Fernando el Católico en 1495 le otorgaba 4 fuegos. En 1857 su población era de 84 habitantes, de 57 en 1900 y de 48 cincuenta años más tarde.

La adquisición para repoblación forestal de Bescós, Acín, Larrosa, Yosa, Bergosa y Villanovilla por parte del Patrimonio Forestal del Estado, implicaba la desaparición de todos ellos. Sin embargo, la decisión de los vecinos de Villanovilla de reservarse en propiedad el casco urbano de la villa contribuyó decisivamente a preservarla de la despoblación y abandono que han sufrido las demás localidades del valle. En 2003 contaba con 11 vecinos.

HISTORIA

Villanovilla es una “villa novella”, es decir, una villa joven, reciente, nueva, cuya creación puede relacionarse con la reconstrucción de pueblos y aldeas tras las razzias musulmanas del año 999. Su existencia está documentada desde el año 1028, cuando al señalar los límites del monasterio de San Clemente de la Garcipollera con motivo de su donación por Sancho el Mayor, se menciona su término, separado del de Ipas por la sierra del Albarún (“Lalberum”).
Dominio del rey de Aragón, formaba parte de las posesiones del castillo de Atarés cuando Alfonso II lo donó en 1188 al monasterio de Santa Cruz de la Serós a cambio de las villas de Aísa y Villanúa. En el siglo XIV era señor de la villa el conde de Foix, pero en 1397 Martín I la incorporó al concejo de Jaca, ciudad realenga (para costear la reparación de sus murallas y puertas), lo que fue confirmado en 1446 y 1533. Seguía siendo lugar de realengo en 1778.

ARQUITECTURA RELIGIOSA

La iglesia parroquial de Santa Eulalia es un sencillo edificio en piedra del siglo XVIII, con reformas posteriores, que se encuentra parcialmente derruido. Es de planta rectangular, formada por una sola nave con capillas laterales y cubierta con bóveda de cañón con lunetos.

El ábside, con bóveda de horno, procede de la primitiva iglesia románica, de la que se conserva además la portada meridional, con un pequeño crismón en relieve. En su interior alberga todavía interesantes piezas como una pila bautismal policromada y un retablo del siglo XVI. La cruz procesional se conserva en la catedral de Jaca.

ARQUITECTURA POPULAR

El conjunto urbano de Villanovilla es una mezcla de casas derruidas, antiguos edificios rehabilitados y otros de nueva construcción que se apiñan en una superficie casi circular. Han sobrevivido muchos elementos característicos de la arquitectura tradicional de la zona como portadas, solaneras, balcones, chimeneas troncocónicas, etc., que evocan recuerdos de otros tiempos. Destaca Casa Simón, con su mirador corrido en la fachada, la borda de Casa Perico y el pasadizo adintelado que la atraviesa para llegar hasta la iglesia, el pozo, el único del pueblo, encajado entre dos bordas, o los dos hornos exentos que aún permanecen en pie. Pervive también el viejo molino, con balsa de buena mampostería.

FIESTAS Y TRADICIONES

La fiesta mayor se celebra el 8 de septiembre en honor a la Natividad de la Virgen. La menor, en honor a Santa Eulalia, patrona del pueblo, se celebra el 15 de agosto. Antiguamente, los vecinos de Villanovilla, junto con el resto de pueblos de la Garcipollera, iban en romería el segundo domingo de julio a la ermita de la Virgen de Iguácel, al fondo del valle.

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